Este número de Anales está dedicado al 250 aniversario de la Independencia de los Estados Unidos de América. Celebramos la creación de una nación que se fundó sobre los principios de la Ilustración, el imperio de la razón y la ley, y la igualdad entre las personas. De esos principios muy pronto se derivó el respeto por la ciencia, y a finales del siglo XIX los Estados Unidos eran ya una potencia científica de primer orden. La prosperidad de los Estados Unidos ha estado basada en su prosperidad científica y tecnológica, que le ha permitido sobreponerse a otras naciones en tiempos de paz y en tiempos de guerra. En la actualidad los Estados Unidos son, sin lugar a dudas, la primera potencia científica del mundo, y desde luego lo son en química. Resultaría absurdo, por imposible, intentar reflejar todo esto, la variedad de temas de investigación y la cantidad de investigadores sobresalientes, en un solo número de Anales. Eso está lejos de nuestro objetivo. En este número de celebración hemos pretendido simplemente eso, celebrar el 250 aniversario de una nación particularmente comprometida con la ciencia y con la química, y para ello hemos invitado a algunos autores, amigos de la RSEQ que por distintas razones han tenido contacto con nuestra sociedad, a escribir acerca de la investigación que están haciendo.
Empieza el número con un artículo de Brent Gunnoe y colaboradores. Brent Gunnoe es uno de los mejores representantes en la larga y lujosa nómina de investigadores en química organometálica norteamericana y que en ese sector hipercompetitivo de la investigación ha sabido encontrar la dirección en la que se mueve la frontera del conocimiento para mantenerse en ella. Brent Gunnoe es también un ejemplo de la profunda conexión que existe entre los dos países en esta rama de la química: ha sido conferenciante invitado en los Seminarios Itinerantes del Grupo Especializado en Química Organometálica, también lo ha sido en la Escuela Internacional de Química Organometálica Marcial Moreno Mañas, ha acogido en su laboratorio a distintos investigadores españoles como investigadores postdoctorales y mantiene una fluida y constante colaboración con varios grupos de investigación españoles. Su artículo, en el que analiza el papel de los agentes oxidantes en la alquenilación de arenos, muestra un campo en el que la investigación tiene una inmediata repercusión en la industria química.
Ángel A. Martí ha sido muy activo en la promoción de la colaboración entre la ACS y la RSEQ, siempre dispuesto a tender puentes entre las dos orillas del Atlántico. En investigación se mueve en el difícil vértice que une la química inorgánica, el estudio de materiales y la bioquímica. En su artículo nos presenta el estado del arte en la preparación, purificación, funcionalización y estudio de propiedades de los nanotubos de nitruro de boro (NTNB). Sin su colaboración este número no habría sido posible.
Ana Bahamonde es el ejemplo perfecto de cómo el talento creado en España puede asentarse y tener una carrera de éxito haciendo química en el difícil y competitivo sistema de investigación estadounidense. Es también un ejemplo de la excelencia en la formación en química que se produce en nuestras mejores universidades y centros de investigación. En su artículo nos presenta la complejidad y la riqueza de la química orgánica que se deriva del uso de catalizadores de níquel, la dificultad de su estudio y su versatilidad.
En la sección de jóvenes investigadores "Menores de 35", Ricardo Javier Vázquez y colaboradores nos adentran en el vanguardista mundo de los materiales pseudocapacitivos, capaces de almacenar energía electroquímica en ciclos de carga/descarga rápidos, comparables a los condensadores, y su caracterización.
En este número damos la bienvenida a un nuevo contenido en la sección de entrevistas a representantes de la industria química. Esta sección está coordinada por María Paulis, y en su primera entrega está dedicada a una empresa que representa espléndidamente la colaboración entre los profesionales de la química en Estados Unidos y España, y que está muy implicada en las actividades de la RSEQ: Johnson & Johnson. El personaje entrevistado es Andrés A. Trabanco, director sénior y responsable global de Screening Triage y Química Temprana en Johnson & Johnson.
La sección de Educación recoge dos aportaciones extraordinariamente interesantes desde el punto de vista docente, más en épocas de tribulación e informes PISA. Tenemos la enorme suerte de contar con un artículo del maestro Prof. Vicente Talanquer, referencia incuestionable en didáctica de la química. En su artículo disecciona las bondades de la enseñanza de la química en tanto que razonamiento mecanístico sobre el pensamiento sistémico. A la luz del artículo, quizá debamos reflexionar acerca de la necesidad de usar la enseñanza de la química para mejorar las habilidades y competencias generales, y específicas de otras áreas, ya que parece haber consenso en que estamos necesitados de alternativas. Finalmente, Kermin J. Martínez-Hernández y Marie LoRe-Geigel analizan los resultados de un proyecto de implementación del Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) en el currículo de química avanzada de una escuela secundaria. Es un estudio extraordinariamente detallado y riguroso que merece toda la atención de quienes nos dedicamos a la docencia, ya sea preuniversitaria o universitaria.
Cierra el número un artículo sobre la historia de la Facultad de Ciencias de la Universidad Complutense. Por la importancia que en la investigación y la enseñanza de la química en España ha tenido esta institución, no podríamos dejar pasar su 50 aniversario sin reseñarlo, y más cuando su publicación sirve para traernos a la memoria a nuestro querido y recordado Miguel Ángel Alario. Agradezco a los autores, en particular a Belén Yélamos, el habernos hecho llegar este artículo.
En todos los números de Anales la contribución de los Editores Asociados es imprescindible. En este lo ha sido más; desde aquí, mi agradecimiento.
Espero que disfruten de la lectura.