Desde la fundación de la Sociedad Española de Física y Química en 1903, y de la Real Sociedad Española de Química en 1980, la difusión de la Química se ha realizado mediante la revista Anales y la difusión digital a través de nuestra web. De forma complementaria a estas actividades, ponemos en marcha la edición de libros bajo la marca “Libros de la RSEQ”. La razón de esta iniciativa es clara: ni el espacio que permiten los artículos de una revista ni la inmediatez de las páginas web permiten abordar detalladamente temas complejos, ni redactar manuales de uso práctico. Por otra parte, con la edición de libros propios pretendemos también alcanzar un público diferente y más amplio. Próximamente saldrá el primero de los volúmenes: “Los trabajos y los días de los químicos españoles: Historia de la química española en el siglo XX”, cuyo autor es Luis A. Oro Giral y en el que Ernesto de Jesús Alcañiz ha actuado como editor. Con este libro ha sido prologado por José Elguero Bertolini. En suma, con este libro la RSEQ inicia esta nueva etapa en su acción editorial, que esperamos continúe con la edición de otros textos que aborden desde aspectos docentes e investigadores, hasta ensayos y, como en este caso, historia de la química en España e Hispanoamérica.
Este libro del profesor Oro es un excelente punto de partida para esta nueva andadura, ya que constituye un estudio histórico de notable envergadura sobre la evolución de la investigación científica en química en España a lo largo del siglo XX, desde los últimos decenios del siglo XIX hasta la plena integración de la ciencia española en el espacio científico europeo. El arco temporal elegido no es arbitrario: en él se inscriben episodios decisivos para la historia de la ciencia y de las instituciones españolas, como el impulso modernizador de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), la devastación institucional provocada por la Guerra Civil y la larga posguerra, y la paulatina recuperación y normalización científica que culminó con la incorporación de España a los organismos y redes científicas de ámbito europeo e internacional.
La obra aborda este itinerario desde una doble perspectiva: la de las instituciones —la JAE, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la presencia española en la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica (CAICYT), o el marco normativo definido por la Ley de Reforma Universitaria (LRU) y la Ley de la Ciencia— y la de las personas, a través de aproximaciones biográficas breves y accesibles acerca de doscientas figuras de la química española nacidas entre 1850 y 1930. Entre ellas se cuentan nombres tan señeros como Enrique Moles, José María Albareda, Manuel Lora-Tamayo, José Pascual Vila o Antonio Rius Miró, junto a otros menos conocidos cuya recuperación enriquece notablemente el panorama ofrecido.
El resultado es una obra de síntesis rigurosa y bien documentada, que combina el análisis institucional con la historia de las comunidades científicas y la reconstrucción de trayectorias individuales, ofreciendo así una lectura de la química española del siglo XX que atiende simultáneamente a sus dimensiones científica, política y social.
Resulta llamativo —y significativo— que la bibliografía disponible sobre la historia de la química española en el período estudiado sea extraordinariamente escasa, en particular por lo que respecta a las décadas de la dictadura y de la transición democrática. Esta laguna historiográfica no es inocua: implica que procesos cruciales para la formación del sistema científico español contemporáneo han permanecido insuficientemente documentados y analizados, cuando no directamente ignorados en la literatura académica. El presente libro viene a llenar ese vacío con criterio y rigor.
La oportunidad de la obra es doble. Por una parte, historiográfica: existe una necesidad real y reconocida de estudios que articulen, con perspectiva de conjunto, la evolución de la ciencia española en el siglo XX. Por otra, urgente en términos documentales: el autor ha podido acceder a testimonios directos de científicos que vivieron en primera persona los períodos y procesos descritos, cuya memoria viva está próxima a desaparecer. La captación y preservación de ese conocimiento de primera mano representa, por sí sola, una aportación de valor difícilmente repetible.
En este sentido, la obra no solo interesa a los especialistas en historia de la ciencia, sino también a los historiadores del siglo XX español en sentido amplio, y a todos nosotros, los profesionales de la investigación, la docencia y la industria químicas, y a cuantos se interesen por la relación entre ciencia, política e instituciones en la España contemporánea. Por tanto, cumple perfectamente los objetivos de difusión que nos proponemos al iniciar esta labor editorial.
La obra se articula en doce capítulos que recorren la historia de la química española de manera ordenada y coherente. Tras situar el marco institucional en los capítulos iniciales —dedicados al legado de Ramón y Cajal como impulsor de la investigación científica española y a la JAE como primer gran proyecto de modernización científica del país—, el libro analiza con detalle la actividad desarrollada en tiempos de la Junta en las distintas subdisciplinas (química orgánica, inorgánica y física), así como los hitos internacionales representados por los Congresos Internacionales de Química de 1933 y 1934.
El tratamiento de la ruptura producida por la Guerra Civil y la posguerra y dictadura posteriores ocupa un lugar central y es, probablemente, la parte más novedosa de la obra, especialmente para los lectores más jóvenes. Los capítulos dedicados a la depuración y el exilio, a la creación del CSIC y a la relación de este con la universidad y las cátedras universitarias abordan con rigor un período que ha recibido escasa atención en la literatura especializada. El análisis de la química en sus distintas ramas tras la Guerra Civil —orgánica, física, inorgánica, analítica y técnica— permite evaluar tanto las pérdidas ocasionadas por la represión y el exilio como los mecanismos de continuidad y reconstrucción que operaron en condiciones muy adversas.
Los capítulos finales se ocupan de la modernización de la política científica española —a través de la CAICYT, la Ley de la Ciencia y el Plan Nacional de I+D— y de la evolución general de la química española hasta los albores del siglo XXI. La inclusión de un capítulo específico sobre la revista Anales de Física y Química resulta especialmente pertinente, dado el papel que esta publicación desempeñó como termómetro y espejo de la actividad científica española a lo largo del período estudiado.
La bibliografía, sólida y actualizada, refleja un manejo amplio de las fuentes disponibles y evidencia el esfuerzo del autor por contrastar y fundamentar documentalmente cada una de sus afirmaciones.
Desde el punto de vista literario, cabe señalar que el texto está escrito con claridad, rigor y precisión, pero también con amenidad y fluidez narrativa: el autor ha sabido hacer accesible una materia técnicamente exigente a un público amplio, sin sacrificar por ello la profundidad del análisis ni la exactitud de los datos. Las semblanzas biográficas, en particular, están construidas con sensibilidad y economía expresiva, logrando que figuras de nombre familiar —o, en ocasiones, quizá desconocido— para el lector general cobren vida y relevancia en el relato. El resultado es un libro que se lee con interés y provecho, capaz de proporcionar información útil a la mayoría de la comunidad química española e hispanoamericana.